
Escuchar es entregar nuestro tiempo a los demás
Hoy quiero hablarte de una herramienta imprescindible para cualquier persona que quiera hacer radio. Nos ayuda a convivir, comprender, conversar y, por supuesto, a hablar mucho mejor: la capacidad de escuchar. Escuchar de verdad. Prestar atención. Esperar nuestro momento y hablar después, cuando sea necesario y tengamos algo que aportar.
Cuando los niños llegan por primera vez a uno de los talleres de radio de Menudo Castillo, lo primero que les llama la atención y les pone en situación es ver los micrófonos. Y, claro, todos (al menos los que tienen menos vergüenza) lo que quieren es hablar. Cantan, juegan, preguntan, dicen cosas raras con las voces más raras que pueden poner… Pero pronto descubren algo: hablar por hablar, sin sentido, sin escuchar y sin esperar una respuesta, resulta poco interesante. Poco a poco comprenden que para hacer radio no basta con saber decir cosas. Hay que escuchar y comprender lo que dicen los demás.
Te contaré una cosa. En los proyectos de radio de todo el curso a veces no hay ni micrófonos, ni noticias, ni entrevistas, ni libros. A veces solo montamos un debate o una charla. Escuchar y respetar el turno de palabra es una habilidad que hay que adquirir y pulir poco a poco. No sale de la nada. Y cuando la tenemos es fantástica para cualquier momento de nuestra vida.
Escuchar no es lo mismo que oír
Es importante el matiz y la palabra concreta. Cuando escuchamos estamos prestando atención, estamos pensando, estamos intentando comprender al que habla. Y estamos utilizando una de las palabras que más nos importan de todo el diccionario a todos los que hacemos Menudo Castillo: respeto.
Seguro que has estado en muchas situaciones en las que alguien aparentaba atender a tus palabras. Y sin embargo solo estaba esperando su turno para hablar. También te habrá pasado a ti. Mientras otro habla ya estás pensando en eso que quieres contar.
Escuchar es estar presente. Es atender. Es ofrecer lo más bonito y preciado que tenemos, nuestra atención y nuestro tiempo. Lo mismo has escuchado hablar de la escucha atenta, ¿lo has hecho? Si no es así, apréndete bien el concepto. Si haces radio lo vas a necesitar. Escuchar no es dejar que las palabras pasen a nuestro lado. Es atenderlas y permitir que nos indiquen por dónde debe continuar la conversación.

Escuchar también es cuidar
Lo he contado muchas veces. A veces, la pregunta más sencilla y también la más imprevisible que podemos hacerle a un niño delante de un micrófono es: «¿Cómo estás?». A mí me ha regalado momentos divertidos, pero también otros repletos de emoción e incluso de lágrimas. Porque en Menudo Castillo escuchamos a los niños y les damos la oportunidad de hablar. Y eso es algo que a veces parecen estar echando en falta.
Es importante escuchar a los demás. Y los niños necesitan ser escuchados. En casa, en el colegio, en la familia e incluso en los medios de comunicación, los niños y las niñas ocupan con demasiada frecuencia un papel pasivo. A ellos les llega información, les llega (a veces) mucho ruido. ¿Cuándo pueden hablar ellos? ¿Cuándo les escuchamos?
Esa es una de las mayores magias con las que contamos en Menudo Castillo o con las que cuentan muchas radios escolares. Aquí los niños hablan y los mayores escuchamos. Con paciencia, con atención, con cariño. Escuchamos, ¿hay algo más importante en algunos momentos de nuestra vida?
Cuando escuchar es suficiente
Cuando alguien te habla a veces no necesita que tú hagas otra cosa más que escuchar. Y si lo hace un niño con algo que le preocupa o emociona es muy habitual que esto sea por pura necesidad de hacerlo.
No hace falta que encuentres una solución a lo que te cuentan. Tampoco hacen falta explicaciones o comparaciones. Por supuesto, cuando cuentas algo, casi nunca necesitas que alguien te diga lo que deberías pensar o sentir. A veces solo hace falta escuchar. Permanecer junto a esa persona y escuchar con atención.
🎙️ Las mejores entrevistas nacen de escuchar mejor
A veces en los medios de comunicación ocurre que los locutores o presentadores no escuchan a los invitados o a los participantes de sus espacios. Parecen más preocupados por hablar y quedar bien en antena o en pantalla. Sin embargo, cuando existen la pausa, la atención y el deseo de comprender, las conversaciones mejoran. ¿Recuerdas haber escuchado alguna buena entrevista? ¿Qué es lo que destacarías? Yo destacaría cuando el verdadero protagonista es el invitado y cuando la conversación fluye de manera natural. Y es fácil darse cuenta de que los participantes se están escuchando.
Una buena entrevista no es una sucesión de preguntas y respuestas. Es una conversación en la que el entrevistador presta atención, deja espacio y permite que las respuestas indiquen cuál debe ser la siguiente pregunta.
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¿Te atreves a escuchar con atención?
Te voy a dejar unos retos, a ver si consigues superarlos.
- Escucha una historia hasta el final.
- Quédate hasta los créditos finales de una película.
- Escucha una pregunta por completo antes de responder.
- Escucha una opinión distinta a la tuya sin estar pensando en cómo responderla.
- Atiende lo que te dicen y también cómo te lo dicen.
- Escucha los silencios, son más importantes de lo que crees.
- Párate un rato y escucha los sonidos que hay a tu alrededor.
- Escucha una canción sin hacer ninguna otra cosa al mismo tiempo.
Escucha una entrevista y adivina si se están escuchando los participantes.
Escuchar mejor no es solo una habilidad necesaria para hacer radio. Es una herramienta para la vida. Cuando escuchamos de verdad a alguien, le estamos diciendo: «Lo que me estás contando me importa. Tú me importas».
Y eso es magia de la buena. En la radio y en la vida.


