Pon una (o varias) Feria del Libro en tu vida

Pon una feria del libro en tu vida, serás más lector y mucho más feliz.

Hoy vengo con una propuesta directa: pon una Feria del Libro en tu vida. Y si son varias, mucho mejor. Y es que una feria literaria es divertida y está llena de emociones y aventuras. Justo lo que necesitas si tienes cerca alguien que no lee demasiado. No hay mejor manera de hacer un lector que demostrar que la lectura es una fiesta. Y para los lectores estas ferias son precisamente eso: una fiesta.

Seguro que tú has ido a muchas ferias literarias, pero aún conozco en muchas partes a niñas y a niños que nunca han visitado una Feria del Libro en toda su vida. Y eso es algo que parece increíble, pero, desgraciadamente, es verdad. Bueno, algunos ni suquiera han visitado las bibliotecas públicas de sus pueblos o barrios (y esto debería ser un delito). Otro día hablaremos de lo de las bibliotecas, que hoy estamos con otra cosa.

Una Feria del Libro es una fiesta para mostrar la literatura que contiene un municipio o una institución. También para saber hasta dónde están interesados en ella y cuánto conocen el mundo que quieren proponer a los lectores. Y es que hay personas y organismos que son alucinantes y saben de literatura más que cualquier presunto experto. Y cuando te encuentras con rincones así… ¡es genial!

Esta es otra de las grandes sorpresas por las que tienes que poner una feria del libro en tu vida. En una feria bien montada te puedes encontrar con tus autores y autoras favoritos. Puedes conocer a personahes literarios. Realizar talleres. Hacer fotos geniales, escuchar cuentos y, sobre todo, abrir ventanas a otros mundos que ni tan siquiera habías imaginado.

Y es que en una de estas fiestas puedes descubrir que la literatura es mucho más que eso que alguien nos obliga a leer para saber más o para ser más listos. No, leer es una fiesta, un viaje, un juego y una de las mejores cosas que pudes hacer con tu tiempo libre (además de otras muchas más).

Lo que no puede ser una feria del libro es un mercadillo de libros. Sí, la literatura, además de arte, es un negocio. Y que este negocio pueda salir a la calle a ofrecerse en una fiesta me parece fundamental, pero es que es un negocio que nos puede dar a todos muchas alegrías y que necesita de la visita de lectores ávidos de nuevas historias, de nuevos encuentros, de nuevos títulos y personajes.

Pero una feria literaria no es solo negocio, es un punto de encuentro y un lugar en el que hallar tesoros e ideas sorprendentes.

Pues eso, tienes que poner una feria del libro en tu vida porque es una fiesta. Si hablamos de Literatura Infantil y Juvenil, si hablamos de niños y de niñas, conseguir esa relación entre los escritores y los lectores es algo que pondrá en marcha unos mecanismos que en un porcentaje muy elevado lograría que aún se leyese más. Sí, no es que estemos descubriendo ningún secreto. Ir a una feria literaria ayuda a querer leer más porque cuando algo se vive con cariño, con pasión y entrega todo es mucho mejor.

Y los peques son capaces de emocionarse con la lectura como con cualquier otro asunto divertido. Por eso pedimos que cada entidad o ayuntamiento que convoque una feria del libro lo haga con las ideas claras y con un presupuesto acorde a lo que quiera ofrecer. Hay que contratar a buenos profesionales y no hay que limitarse a dejar que se ubiquen en una calle o una plaza unos puestos llenos de libros.

Por muy buenos y atractivos que sean esos puestos, por sí solos poco pueden hacer. Hay tantas cosas que ofrecer en una feria del libro para conseguir que sea atractiva: recitales, narración oral, entrevistas, encuentros, coloquios, manualidades, dramatizaciones, concursos… la lista es infinita. Solo hay que usar la imaginación, trabajar con acierto y contar con un presupuesto acertado para realizar una programación que convierta esa feria en una fecha inolvidable.
Hay que intentar que no todas las ferias del libro sean iguales. Y que cada una encuentre la mejor fecha posible para celebrarse. Hay ferias del libro de toda clase y condición, por supuesto. Las hay enormes como la Feria del Libro de Madrid o mucho más pequeñas, como las que se pueden encontrar en municipios pequeños. No hace falta que una feria sea muy grande para que sea una maravilla, solo se necesita una programación adecuada y una visión acertada de lo que es una feria del libro.

Por cierto, consejo gratuito (de esos que nunca se piden, pero se dan) a profes, maestros y maestras: durante el curso que viene podríais idear una excursión con vuestra clase a una feria del libro. Es una excursión segura y que puede apoyar vuestra labor en el fomento de la lectura podría ser la de visitar una buena feria del libro al aire libre con vuestros alumnos

Y para despedir esta entrada, si eres padre o madre y te encuentras en el porcentaje de los que nunca llevan a sus hijos a una feria del libro, por favor (y esta es una petición para la que me pongo de rodillas), ¡llévales a alguna lo antes posible! Seguro que te sorprendes (para bien, además). Y como broche final, disfruta de la literatura infantil y juvenil en cualquier feria del libro y conviértete en un firme defensor de la animación a la lectura.

¿Cuál es tu feria del libro favorita? Cuéntanoslo en los comentarios y ayúdanos a descubrir nuevos rincones donde los libros se encuentran con sus lectores.

Sin título-1

Comparte y comenta

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email
X

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos
Javi

El arte de escuchar mejor

Escuchar no es esperar nuestro turno para hablar. Es prestar atención, comprender y hacer sentir al otro que lo que cuenta importa. Una reflexión desde la radio, la infancia y Menudo Castillo sobre una herramienta esencial para la vida.

Leer más »